Un decálogo de la creatividad
Era una tarde cualquiera, de esas en las que miras el reloj y te preguntas si podrías vender tus horas de procrastinación en Wall Street. YouTube estaba en segundo plano mientras yo fingía ser productivo, cuando de repente, Danny Gregory se coló en mi pantalla con su acento británico y su forma de convertir un simple «Hola» en una obra de arte verbal. Hablaba de creatividad, y como buen experto en el noble arte de postergar todo, decidí tomar notas de su decálogo. Porque, ya sabes, ¡la teoría siempre es más divertida que la práctica!
Aquí va el resumen (y mi reinterpretación personal, claro está) del decálogo de Danny Gregory para desatar tu creatividad. Aviso: no garantiza el éxito, pero sí unas cuantas risas autocompasivas.
1. Apunta todo lo que te llama la atención, todas las ideas que pasan por tu mente.
Dicen que la memoria es traicionera, y si no me crees, intenta recordar dónde dejaste las llaves ayer. Danny recomienda anotar hasta la idea más absurda. Ese garabato en tu libreta podría ser el germen de tu obra maestra… o una excusa para seguir comprando moleskines.
2. Ponerte fechas límite.
Nada enciende la chispa creativa como el terror puro de un plazo inminente. Danny lo sabe. Si la Mona Lisa hubiera tenido un deadline, seguro que Da Vinci habría terminado las cejas. ¡Así que ponte fechas y corre como si te persiguiera un león con hambre de procrastinadores!
3. Empieza de cualquier manera.
¿Por qué esperar la inspiración divina cuando puedes empezar desde el medio, el final o incluso desde el reverso del papel? Danny sugiere arrancar el motor creativo sin preocuparte por el protocolo. Total, Picasso también se saltó unas cuantas normas.
4. Crea sistemas.
¿La creatividad y los sistemas no son como el agua y el aceite? Quizás, pero Danny cree que un poco de estructura te salva de convertirte en un alma errante con pinceles. Diseña rutinas que te ayuden a fluir, como dedicar 10 minutos al día a dibujar algo que no parezca salido de un museo de cera derretida.
5. Sé auténtico.
¿Cuántas veces te han dicho que seas tú mismo? Y ¿cuántas veces te has preguntado quién demonios eres? Bueno, Danny lo simplifica: pinta, escribe o crea como si nadie te estuviera mirando. Aunque, claro, si están mirando, mejor evita pintar unicornios desnudos en plena tormenta.
6. Estar dispuesto a fallar.
El fracaso es un gran maestro. También es un tipo algo cruel que se asegura de que tropieces en los momentos menos oportunos. Pero según Danny, si abrazas tus errores como si fueran abrigos de invierno, descubrirás joyas escondidas en el caos.
7. Piensa a quién te diriges.
Imagina a tu audiencia: una persona genérica que no se duerma mientras ve tu obra. Es como cocinar para alguien: quieres impresionar, pero sin pasarte de sal. Danny lo explica mejor, pero oye, yo no soy Shakespeare.
8. Anímate a que te den feedback.
El feedback es como el brócoli: al principio lo odias, pero luego entiendes que te hace bien. Danny te invita a escuchar a otros, aunque sea tu tía abuela que piensa que todo lo abstracto es «raro».
9. Si algo te llama la atención, extrapola.
Una hoja en el suelo podría ser el detonante de una serie de ilustraciones sobre otoño y decadencia. O podría ser simplemente una hoja. Lo importante es abrir la mente y pensar en qué podría resonar en otros.
10. Mejor hecho que perfecto.
¿Quieres saber cuántas obras maestras hay escondidas en cajones porque no estaban «perfectas»? Yo tampoco, pero seguro que son muchas. Danny insiste: termina lo que empiezas, incluso si no es una obra maestra. Recuerda, hasta la pizza quemada tiene su público.
Aplicar este decálogo a tu vida creativa es un ejercicio de humildad y mucha, mucha paciencia. Pero si algo me queda claro tras seguir a Danny Gregory es que la creatividad no es un don divino ni un mito griego. Es una colección de pequeños intentos, muchos errores y, de vez en cuando, un destello de genialidad. Así que, como diría él, empieza ya. Da igual si comienzas por el principio, el medio o dibujando un unicornio desnudo. El caso es empezar.
Y tú, ¿qué técnicas usas para fomentar tu creatividad?